Estoy bien, pero quiero más crecimiento personal.

Cada vez es más frecuente que me llamen personas que “no tienen ningún problema” importante, sencillamente quieren consejos o simplemente compartir, a veces ser escuchados para buscar por donde pueden seguir mejorando su vida y alcanzando nuevos objetivos.

Quizás es una forma de construcción mental o “autoengaño”. En realidad puede haber problemas que requieren atención, pero que están ahí, invisibles a primera vista.

En otras ocasiones, es un interés genuino por conocerse mejor y elevar un poco más el nivel de comprensión y energía vital. No conformarse con “ir tirando”, sino tratar de descubrir cosas nuevas de nuestro potencial que están latentes pero no usamos.

En ambos casos el apoyo psicológico puede ser muy parecido. Analizamos cada aspecto de la vida personal: familia, trabajo, ocio, salud, amistades, estudios… y vemos dónde está la importancia que la damos y cuál es el margen de mejora en ese área, siempre con acciones concretas y realistas.

Estos son los atascos más comunes que encontramos:

  • Por miedo o desconocimiento aparqué una parte de mi vida hace años y está funcionando como un ancla.
  • Tengo algún tipo de conflicto oculto que me roba la energía.
  • Mi mente está viviendo la vida de otras personas o tratando de cambiarlas.
  • Olvidé respetar a los padres y su posición.
  • Carezco de un modelo o guía en el que inspirarme, o tengo una mezcla de muchos que no me deja ver con claridad el camino.
  • Rigidez mental y perfeccionismo, apego a viejas ideas lógicas, pero poco desarrollo de la intuición.
  • Espero que las soluciones vengan solo del exterior, sin dar ningún paso.

Sal de la Oscuridad

Aunque este tipo de terapia psicológica puede parecer de menos importancia y aplazable, lo cierto es que si no se afronta puede acabar produciendo el malestar típico de otros asuntos más urgentes: ansiedad, depresión, apatía, conflictos interpersonales, problemas de sueño, trastornos de la conducta alimentaria, problemas de pareja y conflictos familiares, etc.

 Y es que en la vida, las cosas o van a mejor o van a peor. La codiciada estabilidad no existe. Es preferible aprovechar cuando estamos “bien” para mejorar aún más, sin prisa pero sin pausa.

Carlos Faulin García: Psicologo General Sanitario, Centro de psicología Integrativa

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